La hipertensión arterial es una patología sistémica que requiere la realización de revisiones para controlar los niveles de presión arterial. Actualmente, gracias al desarrollo de la tecnología la presión sistólica y diastólica puede controlarse mediante tensiómetros digitales en nuestros propios hogares. Además, es conveniente acudir regularmente al médico para que compruebe los niveles de colesterol, de presión arterial, como así mismo proporcione tratamiento médico para reducirla si es necesario y determinados hábitos saludables. Concretamente, en pacientes diagnosticados con hipertensión arterial o con antecedentes familiares, además de la medicación que pueda recetar el facultativo es conveniente realizar actividad deportiva regularmente con moderación, evitar situaciones de estrés, dormir adecuadamente, mantener una dieta equilibrada como así mismo evitar la sal, tabaco y alcohol. Dichas recomendaciones para controlar la presión arterial son especialmente necesarias debido a que el incremento prolongado de la presión puede producir patologías a nivel vascular y sistémico. Así por ejemplo, además de las complicaciones que el incremento de la presión arterial en el tiempo puede inducir en los diversos órganos del cuerpo humano, también puede producir alteraciones y signos característicos en la retina con el desarrollo de la retinopatía hipertensiva.

¿Cómo se puede prevenir el desarrollo de la retinopatía hipertensiva?

Cualquier patología vascular puede producir manifestaciones en la retina, e incluso previamente a que produzcan signos o síntomas en otros órganos. Concretamente, la hipertensión arterial no controlada o de bastante tiempo de duración puede inducir que se desarrolle la retinopatía hipertensiva. Así mismo, la retinopatía hipertensiva es una patología directamente relacionada también con la edad. Dicha degeneración retiniana en sus inicios puede ser que el paciente no perciba pérdida visual, pero si progresa producirá alteraciones retinianas en el cruce arterio-venoso, como también microaneurismas, hemorragias, exudados o manchas algodonosas entre otras complicaciones en función de su grado de evolución. Dichas alteraciones en el árbol vascular de la retina son fácilmente observables en consulta oftalmológica y están directamente relacionadas con el grado y la duración de la presión arterial. Concretamente, mediante la realización de un fondo de ojo en consulta el oftalmólogo podrá comprobar el estado de la retina. Para ello, será necesario dilatar la pupila del paciente con un colirio para poder observar el máximo diámetro posible de la retina con un dispositivo denominado oftalmoscopio. Así mismo, existen otros dispositivos como la retinografía no midriática, el Tomógrafo de Coherencia Óptica, la angiografía con fluoresceína o la angiografía OCT que son de utilidad para el diagnóstico de la retinopatía hipertensiva. Precisamente, realizar revisiones de fondo rutinarias de fondo de ojo en determinados grupos de población con riesgo de desarrollar signos típicos de retinopatía hipertensiva permitirá la detección precoz de alteraciones en la retina, y en caso de ser necesario tratamiento su pronóstico sea más favorable.

Desde la Clínica Oftalmológica Dres. Ortuño de Orihuela recomendamos realizar una exploración oftalmológica rutinariamente a todo paciente con edades superiores a 60 años, diagnosticados o con antecedentes familiares de hipertensión arterial con el objetivo de prevenir el desarrollo de la retinopatía hipertensiva. Así mismo, recomendamos también realizar revisiones de fondo de ojo a pacientes con diabetes mellitus debido a las lesiones que se pueden inducir en la retina como consecuencia de la variación en los niveles de glucosa en sangre.

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