Los dispositivos digitales como ordenadores, teléfonos móviles o tabletas son cada vez más utilizados por la población por motivos laborales, como así mismo se han convertido en un elemento indispensable en la vida personal. Como es conocido, el uso prolongado o inadecuado de los dispositivos digitales puede producir el conocido como Síndrome Visual Informático, el cual se caracteriza por la presencia de sintomatología relacionada con visión borrosa, fatiga ocular y sequedad ocular principalmente. Además de los anteriores, en los últimos años determinados estudios científicos internacionales han determinado que la luz azul emitida por los dispositivos digitales puede producir alteraciones en la visión. Sin embargo, no son únicamente las pantallas digitales las que están siendo motivo de controversia por la emisión de luz azul, sino que además asociaciones estadounidenses concretamente están informando que las luces blancas LEDs (siglas de Light-Emitting Diode) instaladas cada vez más frecuente para ahorrar en sustitución de la luz amarilla, al emitir luz azul también pueden inducir alteraciones debido a su elevada energía.

¿Qué alteraciones induce la sobreexposición a la luz azul?

Desde hace tiempo se conoce que los portátiles, ordenadores o móviles cuando se utilizan antes de acostarse por la luz azul que emiten pueden producir alteraciones del sueño por supresión de la hormona melatonina, la cual al regular los ciclos de vigilia y de sueño induce variaciones en los ritmos circadianos. Así mismo, a nivel visual algunos estudios científicos internacionales realizados han determinado que la sobreexposición a la luz azul puede producir alteraciones visuales, pero no está demostrado. No obstante, el propio globo ocular dispone de mecanismos naturales para evitar el daño producido en la retina por la sobreexposición de la luz azul. Así por ejemplo, aunque el cristalino en su juventud es transparente, con la edad cuando se comienza a opacificar debido al color amarillento que adquiere actúa como filtro a la luz azul reduciendo considerablemente la cantidad de radiación que llega a la retina. Así mismo, el pigmento macular el cuál es de color amarillento, absorbe también de forma natural la luz azul de elevada energía protegiendo a la retina de su exposición.

¿Cuáles son las alternativas o consejos para evitar la exposición a la luz azul?

Como hemos comentado anteriormente, cuando el cristalino se opacifica debido a la tonalidad amarillenta que adquiere en el proceso de formación de las cataratas actúa como filtro a la radiación azul. Sin embargo, cuando la catarata está muy avanzada es necesario sustituir el cristalino por una lente intraocular para restaurar la visión y recuperar la transparencia. En los procedimientos conocidos como cirugía de cataratas o de cristalino transparente cuando se extrae el cristalino opacificado y se sustituye por una lente intraocular, la retina es más vulnerable al daño producido por exposición a la luz azul debido a que se ha eliminado el filtro natural que permitía absorber dicha radiación. Para evitar su exposición, existen lentes intraoculares que además de disponer de un filtro para bloquear la radiación ultravioleta, incorporan un filtro para la luz azul.  

Además de las lentes intraoculares con filtro para la luz azul, debido a que algunos científicos estiman que la protección del cristalino y del pigmento macular no es suficiente, también se han desarrollado lentes de contacto, lentes oftálmicas, o incluso protectores de pantalla para los dispositivos digitales que bloquean la exposición a la luz azul. Precisamente, dichos protectores para los dispositivos digitales, pueden utilizarse tanto en las pantallas de los ordenadores, tabletas o móviles, independientemente de sus dimensiones. No obstante, existe todavía controversia entre la comunidad científica sobre si es necesario o no bloquear la exposición a la luz azul. Concretamente, desde la Clínica Oftalmológica Dres. Ortuño de Orihuela recomendamos en personas con alteraciones retinianas o DMAE principalmente extremar las precauciones y protegerse de la luz azul debido a su elevada energía. Por dicho motivo consideramos que la realización de screenings visuales en personas con edades superiores a los 60 años cobra especial importancia para la prevención de las alteraciones producidas por la DMAE, para planificar tratamiento lo antes posible como proporcionar recomendaciones para evitar su progresión.

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