En el interior del globo ocular tenemos un líquido denominado humor acuoso cuya función principal es la de aportar nutrientes, y mantener la presión intraocular estable mediante un correcto equilibro entre la producción y drenaje. Sin embargo, cuando dicho equilibro se altera por diversas circunstancias se induce un incremento en la presión intraocular que producirá daños en las fibras nerviosas de la retina y en el nervio óptico. Debido a que el glaucoma es una de las principales patologías que producen pérdida de visión irreversible, en estos días recientes se ha celebrado la Semana Mundial del Glaucoma 2016 con el objetivo de concienciar sobre el deterioro en el campo visual que dicha patología produce y como evitarla.

¿Qué sintomatología produce la patología del glaucoma?

El incremento de la presión intraocular en los inicios de la progresión del glaucoma en la mayoría de ocasiones no produce síntomas. Sin embargo, el incremento brusco de la presión intraocular en algunas ocasiones puede producir dolores de cabeza o sensibilidad a la luz entre otras, siendo motivo de urgencia oftalmológica. Si el glaucoma continúa progresando y daña el nervio óptico, la visión periférica comenzará a deteriorarse progresivamente. Es frecuente que cuando se comienza a dañar la visión periférica el paciente no perciba sintomatología. No obstante, la pérdida visual continuará progresando si no es diagnosticado el glaucoma y planificado un tratamiento adecuado hasta terminar afectando a la visión central. Precisamente cuando la pérdida visual en pacientes con glaucoma comienza a deteriorar la visión central es cuando más incapacidad produce.

¿Qué dispositivos diagnósticos permiten controlar el desarrollo del glaucoma?

Existen diferentes tipos de glaucoma que pueden afectar a la visión, como los de ángulo abierto, de ángulo estrecho, congénito, normotensional, secundarios, entre otros… Precisamente, el glaucoma primario de ángulo abierto, cuya incidencia se estima aproximadamente en el 2% de la población, es el que más frecuentemente se manifiesta. Para evitar que la patología progrese es necesario realizar una completa y exhaustiva exploración oftalmológica. Entre las diversas pruebas que se realizan en consulta oftalmológica destacan la medida de la presión intraocular, la evaluación del ángulo camerular del globo ocular, la evaluación del campo visual y la valoración del fondo de ojo mediante dilatación pupilar. Actualmente dispositivos como el Tomógrafo de Coherencia Óptica de segmento posterior, disponen de protocolo de análisis de la patología glaucomatosa de elevada utilidad, proporcionando información sobre el nervio óptico e incluso las fibras nerviosas de la retina. No obstante, en función de cada caso en particular, el oftalmólogo puede requerir la realización de otras pruebas para completar el diagnóstico.

Glaucoma

Signos característicos de papila glaucomatosa.

¿Cuáles son los tratamientos para controlar la progresión del glaucoma?

Cuando se diagnostica el glaucoma existen diferentes tratamientos que permiten controlar su progresión como el farmacológico, la Trabeculoplastia Selectiva Láser (SLT, por sus siglas en inglés), la Trabeculoplastia Láser Argón o el quirúrgico. El tratamiento farmacológico es el que más frecuente se suele administrar, especialmente cuando la patología glaucomatosa no ha avanzado considerablemente. Son diferentes los tratamientos farmacológicos que en función de su composición permitirán regular el flujo de humor acuoso, reduciendo su producción, incrementando su drenaje o incluso ambas. El oftalmólogo en función de cada caso clínico particular recetará el tratamiento que mejor efecto produzca en el control de la presión intraocular, y menos efectos adversos induzca.

En determinadas ocasiones, especialmente en pacientes con glaucoma de ángulo abierto,  la Trabeculopastia Selectiva Láser o el Láser Argón mejora el drenaje del humor acuoso mediante la realización de impactos sobre la malla trabecular. Los estudios científicos realizados al respecto han demostrado que ambas técnicas reducen la presión intraocular, e incluso la medicación. El tratamiento mediante láser es efectivo en una única sesión, aunque a veces pueden precisarse varias. Se estima que aproximadamente a los 5 años después de realizar el tratamiento mediante láser puede ser necesario realizar algunos impactos nuevos con láser. Cuando dichos tratamientos no son efectivos, o la progresión del glaucoma ha avanzado considerablemente puede recurrirse a la intervención quirúrgica para controlar su progresión.

¿Cuáles son las recomendaciones para evitar que el glaucoma progrese?

En pacientes con edades superiores a los 50 años es conveniente controlar la presión intraocular en consulta oftalmológica mediante screenings visuales en los que se realice entre otras pruebas una exploración del ángulo camerular, y del fondo de ojo mediante dilatación pupilar. No obstante, además de la edad, existen otros factores importantes que pueden producir el desarrollo del glaucoma como patologías, traumatismos oculares, o incluso determinadas cirugías oculares entre otras… Especialmente son importantes las revisiones visuales periódicas en pacientes con antecedentes familiares de glaucoma, miopía magna, o diabetes mellitus entre otras… Precisamente, la diabetes que presenta también una incidencia considerable en la población mundial puede producir un incremento de la presión intraocular debido a complicaciones oculares producidas por alteraciones en los niveles de glucosa en sangre. Desde la Clínica Oftalmológica Dres. Ortuño informamos que la detección temprana de la patología glaucomatosa mediante revisiones oftalmológicas periódicas especialmente en pacientes sospechosos de padecerla evitará o reducirá considerablemente la pérdida visual mediante un correcto diagnóstico y tratamiento.

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